Fortalecer la gestión del riesgo comienza por comprender mejor el territorio
- 17 jul
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Las amenazas naturales no afectan a todos los territorios de la misma manera. Factores como la configuración del relieve, las características del suelo, la ocupación urbana y la infraestructura existente influyen directamente en el comportamiento de fenómenos como inundaciones, remociones en masa e incendios forestales. Por ello, comprender estas variables resulta tan importante como disponer de planes de respuesta ante una emergencia.
En ese contexto, la formación técnica adquiere un papel estratégico. La incorporación de nuevas herramientas solo genera valor cuando las personas cuentan con los conocimientos necesarios para interpretar la información y transformarla en decisiones útiles para sus comunidades.
Con ese propósito, desarrollamos junto a SENAPRED dos jornadas de capacitación dirigidas a equipos municipales de la Región Metropolitana. Ambas iniciativas estuvieron orientadas a fortalecer capacidades para interpretar imágenes satelitales, utilizar Modelos Digitales de Elevación y comprender cómo la información geoespacial puede contribuir a la prevención y la planificación territorial.

Más allá de los contenidos específicos, ambos encuentros respondieron a una necesidad cada vez más evidente. Los municipios constituyen la primera línea en la gestión del territorio, y muchas de las decisiones relacionadas con la planificación urbana, la infraestructura, la prevención y la preparación frente a emergencias se adoptan precisamente en el ámbito local. Contar con herramientas que permitan interpretar mejor el comportamiento del territorio fortalece esa capacidad de gestión.
En este escenario, la tecnología geoespacial se ha consolidado como un apoyo cada vez más relevante. Las imágenes satelitales, los Modelos Digitales de Elevación y los sistemas de información geográfica permiten identificar zonas expuestas, analizar variables topográficas y generar información que complementa el conocimiento que los equipos técnicos poseen de sus propias comunas.
Sin embargo, el verdadero aporte de estas tecnologías no radica únicamente en la disponibilidad de datos. Su valor surge cuando esa información se interpreta correctamente y se transforma en conocimiento aplicable a la realidad local. En ese sentido, la formación continua se convierte en un componente esencial para aprovechar todo el potencial de estas herramientas.

La colaboración entre instituciones públicas y empresas especializadas también desempeña un papel fundamental en este proceso. Compartir experiencias, metodologías y capacidades técnicas facilita la incorporación de nuevas herramientas y acerca tecnologías que, hasta hace algunos años, parecían reservadas para ámbitos altamente especializados.
Frente a un escenario donde los riesgos naturales son cada vez más complejos y dinámicos, invertir en conocimiento resulta tan importante como incorporar nuevas tecnologías. La prevención comienza mucho antes de una emergencia y se fortalece mediante el desarrollo de capacidades, la colaboración institucional y una comprensión más profunda del territorio sobre el que se toman las decisiones.









































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