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BepiColombo inicia la fase decisiva de su llegada a Mercurio

4 sept
2 min de lectura

Dos orbitadores estudiarán simultáneamente la superficie, el interior y el entorno magnético del planeta terrestre menos explorado, con mediciones complementarias desde órbitas distintas.


La misión BepiColombo, dirigida por la Agencia Espacial Europea (ESA) junto con la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), separó con éxito su Módulo de Transferencia de Mercurio mientras avanzaba hacia el planeta, a más de 200 millones de kilómetros de la Tierra. Dos antenas de espacio profundo confirmaron la maniobra mediante señales de radio. Este paso cerró el viaje interplanetario y abrió una compleja secuencia de inserción orbital.


Imagen: Airbus
Imagen: Airbus

Un módulo termina su trabajo

Durante casi ocho años, el módulo de transferencia transportó los dos orbitadores científicos. Su sistema de propulsión eléctrica solar convirtió gas xenón en partículas cargadas y las expulsó a gran velocidad. Este empuje, pequeño pero constante, permitió ajustar la trayectoria con un consumo reducido de combustible.


Desde su lanzamiento, en octubre de 2018, BepiColombo completó nueve sobrevuelos planetarios: uno de la Tierra, dos de Venus y seis de Mercurio. Cada encuentro aprovechó la gravedad para modificar su velocidad y dirección. Esa ruta extensa responde a una dificultad concreta: acercarse al Sol no basta; la nave también debe reducir su velocidad para quedar capturada por la gravedad mercuriana.


Airbus actuó como contratista principal del diseño del sistema y de la fabricación del Orbitador Planetario de Mercurio, el módulo de transferencia y el escudo térmico de Mio. La separación confirmó que el módulo concluyó su función de transporte. No significó, sin embargo, que la misión ya entrara en su órbita científica. La llegada ocurre por etapas

El Orbitador Planetario de Mercurio, conocido como MPO, asumió la alimentación y el control del conjunto restante. La inserción orbital comenzará el 21 de noviembre. Después, MPO y Mio se separarán entre el 9 y el 10 de diciembre. Varias maniobras llevarán a cada nave hacia su órbita definitiva antes del inicio de las operaciones científicas, previsto para abril de 2027.

Comprendemos la cautela del calendario al considerar el entorno. Mercurio se encuentra, en promedio, a unos 58 millones de kilómetros del Sol. Su superficie puede alcanzar 430 grados Celsius durante el día. Para resistir ese calor y la radiación infrarroja del planeta, el MPO incorpora aislamiento de cerámica y aluminio, antenas de titanio protegidas y un radiador orientado hacia el espacio profundo.


Dos perspectivas sobre un mismo planeta BepiColombo no enviará dos instrumentos idénticos. El MPO estudiará la superficie, la composición y la estructura interna de Mercurio. Mio observará el campo magnético, el plasma y la interacción del planeta con el viento solar. Al combinar ambas perspectivas, podremos relacionar procesos del terreno con fenómenos que ocurren en su entorno espacial.


Para quienes trabajamos con información geoespacial, esta complementariedad resulta especialmente relevante. Una imagen permite reconocer formas y distribución; otros sensores explican propiedades que nuestros ojos no distinguen. La posición, el momento de captura y la variable medida convierten registros separados en una lectura más completa.


 
 
 

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