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Embalses de Coquimbo: satélites muestran cambios en la superficie del agua

hace 6 días
3 min de lectura

El seguimiento de las reservas permite reconocer diferencias entre cuencas y aportar antecedentes para la planificación del riego, con apoyo de mediciones oficiales de almacenamiento.


Reunimos comparaciones de ocho embalses de Coquimbo entre enero y octubre de 2026. Las composiciones combinan imágenes ópticas de Sentinel-2 y radar de Sentinel-1, además de una observación StriX-4 para La Paloma, para mostrar cómo cambia el contorno del agua entre ese periodo.



Embalse La Paloma en composiciones Sentinel-2 del 1 de enero y 14 de octubre de 2026. La comparación permite reconocer cambios en el contorno del agua.
Embalse La Paloma en composiciones Sentinel-2 del 1 de enero y 14 de octubre de 2026. La comparación permite reconocer cambios en el contorno del agua.

Cambios distintos entre los embalses


La Paloma, Cogotí y Recoleta presentan una expansión visible de la superficie de agua en las composiciones de octubre respecto de enero. En algunos brazos, el agua ocupa sectores que antes aparecían como terreno expuesto. Puclaro y Culimo también muestran cambios en sus bordes.



Embalse Recoleta en composiciones Sentinel-2 del 7 de enero y 23 de octubre de 2026.
Embalse Recoleta en composiciones Sentinel-2 del 7 de enero y 23 de octubre de 2026.

Corrales y El Bato conservan formas generales más próximas entre las fechas comparadas, aunque existen diferencias en sus orillas. La Laguna presenta otra condición: la escena óptica de octubre muestra abundante cobertura de nieve en el entorno. Esto exige distinguir el agua visible de las superficies cubiertas por nieve o hielo antes de evaluar su extensión.



Embalse La Laguna en composiciones Sentinel-2 del 2 de enero y 23 de octubre de 2026. La cobertura de nieve de la segunda escena requiere una interpretación específica.
Embalse La Laguna en composiciones Sentinel-2 del 2 de enero y 23 de octubre de 2026. La cobertura de nieve de la segunda escena requiere una interpretación específica.

El boletín de la Dirección General de Aguas del 19 de octubre aporta el contexto de almacenamiento: La Paloma figura al 72% de su capacidad; Puclaro, al 51%; y La Laguna, al 38%. Recoleta, Cogotí, Culimo, El Bato y Corrales aparecen al 100%, con vertimiento. Estos porcentajes corresponden al registro oficial de esa fecha.


¿Qué aportan las imágenes ópticas y radar? La observación de los embalses de Coquimbo mediante imágenes ópticas ayuda a reconocer orillas y relacionarlas con caminos o áreas agrícolas. Las nubes, sus sombras y la nieve pueden dificultar esa lectura. El radar aporta observaciones complementarias y permite trabajar con condiciones de iluminación y nubosidad que limitan la óptica. Según los fundamentos de radar de NASA/JPL, el agua de superficie lisa suele aparecer oscura porque devuelve poca señal hacia el sensor. Sin embargo, las sombras del relieve también pueden producir zonas oscuras. Identificar agua exige considerar el contexto geográfico y el procesamiento aplicado. En La Paloma, la comparación radar combina Sentinel-1 de enero con StriX-4 de Synspective de octubre. Las diferencias de brillo requieren revisar las características de adquisición y procesamiento de ambos sensores. Por sí solas, no expresan una variación del volumen almacenado.

La Paloma: Sentinel-1 del 1 de enero y StriX-4 de Synspective del 22 de octubre de 2026. La comparación requiere considerar las diferencias entre ambos sensores.
La Paloma: Sentinel-1 del 1 de enero y StriX-4 de Synspective del 22 de octubre de 2026. La comparación requiere considerar las diferencias entre ambos sensores.

Superficie y volumen requieren datos distintos

Las imágenes de los embalses de Coquimbo aportan referencias sobre la extensión del agua. Para estimar almacenamiento, esa superficie debe relacionarse con información sobre la geometría del embalse. La NASA, por ejemplo, utiliza curvas previamente establecidas entre área, elevación y volumen en sus productos de monitoreo de reservorios.

Las fechas también importan. Una imagen del 14, 22 o 26 de octubre y un registro hidrométrico del día 19 representan momentos diferentes. La comparación entre enero y octubre describe una evolución estacional y necesita antecedentes de aportes y extracciones para explicar sus causas. Una serie periódica con fechas y métodos comparables permitiría detectar cambios persistentes y orientar verificaciones en terreno antes de incorporarlos a decisiones sobre distribución del agua.


Galería de embalses tras las lluvias. Imágenes ópticas y de radar

 
 
 

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