Mapa de pendientes vincula laderas y quebradas en la Región Metropolitana
La relación entre el relieve y los cauces aporta antecedentes para organizar inspecciones preventivas y estudiar sectores donde las lluvias intensas podrían movilizar agua y sedimentos.
Con el modelo digital del terreno (DTM), desarrollado para el proyecto del Gobierno Regional (GORE), elaboramos un mapa de pendientes de la Región Metropolitana. Para agilizar el trabajo, esta base se remuestreó a celdas de 10 metros. Las composiciones, fechadas en octubre de 2026, incluyen una vista regional y un detalle precordillerano.

Del terreno a la red de quebradas
El DTM proviene de imágenes triestéreo de Pléiades Neo. Representa las elevaciones del terreno y permite calcular la pendiente, es decir, cuánto cambia la altura del suelo en una distancia horizontal. Los 10 metros corresponden al tamaño de celda de la versión remuestreada.

El mapa de pendientes regional organiza el relieve en cinco clases. Las inclinaciones más pronunciadas se concentran en la cordillera y la precordillera, mientras el valle presenta amplias superficies más suaves. La superposición de quebradas permite examinar cómo se conectan las laderas con los cauces.
Las pendientes fuertes pueden favorecer el escurrimiento rápido del agua superficial. Si concurren lluvias intensas y material disponible, ese tránsito puede erosionar y transportar sedimentos. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explica que algunos deslizamientos provocados por lluvia se transforman en flujos al ingresar a cauces y sumar agua y materiales.
Una franja para estudiar escenarios de lluvia
El segundo mapa de pendientes concentra la lectura en la precordillera oriente, entre 750 y 2.500 metros sobre el nivel del mar. Este recorte facilita observar las quebradas próximas al borde urbano y su continuidad hacia sectores elevados.

El trabajo considera escenarios de sistemas frontales con isoterma cero entre 2.000 y 3.000 metros. La Dirección Meteorológica de Chile explica que esta variable indica la altitud donde el aire alcanza los 0 °C y ayuda a distinguir las áreas propensas a recibir lluvia o nieve. Cuando asciende, puede ampliar la superficie de una cuenca que recibe precipitación líquida.
Bajo precipitaciones intensas, esa condición puede favorecer crecidas y remociones en masa. Los antecedentes técnicos de Sernageomin distinguen factores del terreno, como la geología y la pendiente, de los desencadenantes. La humedad del suelo y la disponibilidad de sedimentos también influyen. El recorte altitudinal requiere información adicional para establecer susceptibilidad.
Aplicaciones para la gestión territorial
La cartografía podría cruzarse con caminos, viviendas e infraestructura para seleccionar sectores que requieran inspecciones preventivas. También permite plantear preguntas concretas: dónde una quebrada encuentra una vía o qué instalaciones quedan próximas a su salida hacia el valle.

El análisis debe considerar los tramos inferiores y las zonas de llegada de los flujos. Una superficie de pendiente suave puede recibir materiales transportados desde cotas superiores, incluso fuera de la franja representada.
Para priorizar intervenciones, los equipos territoriales necesitan contrastar estas conexiones con el estado de los cauces en terreno y con los antecedentes meteorológicos de cada sistema frontal.









































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