Vertederos textiles en Alto Hospicio: imágenes delimitan su huella territorial
Los residuos ocupan explanadas, quebradas y accesos junto a sectores habitados. Una estimación preliminar identifica 28,35 hectáreas afectadas dentro del área estudiada.
Analizamos una imagen Pléiades Neo adquirida el 13 de septiembre de 2026 sobre Mollecita, Paso La Mula y población Caliche II, al sur de Alto Hospicio. Mediante dos métodos de clasificación, distinguimos patrones compatibles con residuos y sectores alterados por quemas. La lectura muestra que los vertederos textiles en Alto Hospicio ya alcanzan espacios vinculados con la movilidad y la vida comunitaria.

Una presión junto a los barrios Según los antecedentes técnicos revisados, esta franja urbana inició una rápida expansión en 2021. Las imágenes muestran acopios en planicies y quebradas, además de residuos sobre caminos y ejes viales. También sitúan uno de los focos a pocos metros de una cancha de fútbol. La proximidad convierte un problema de gestión en una exposición cotidiana para quienes transitan, practican deporte o viven junto a estos terrenos.

Los vertederos textiles en Alto Hospicio tampoco constituyen un hallazgo aislado. En septiembre de 2025, el Primer Tribunal Ambiental acreditó daños significativos sobre el suelo y el paisaje en Pampa Norte, Pampa Sur, Mollecita Norte y Mollecita Sur. La sentencia ordenó al Estado presentar un plan con diagnóstico, retiro seguro, restauración y seguimiento.
La imagen satelital no permite evaluar por sí sola el cumplimiento de esas medidas, pero documenta señales superficiales compatibles con residuos y quemas en el área seleccionada.
¿Cómo se trazó la superficie afectada?
Partimos con una vista en color verdadero y luego observamos el terreno mediante otras combinaciones de bandas. La imagen de Pléiades Neo aporta una resolución espacial nativa de 30 centímetros. Ese nivel de detalle permite reconocer acopios, huellas de acceso y bordes irregulares que resultarían difíciles de separar en datos menos detallados.
Con la combinación de bandas NIR, Red Edge y Deep Blue, los materiales de alta reflectancia compatibles con textiles sintéticos aparecen en tonos blancos, magenta y cian. Las áreas oscuras destacan patrones asociados con material carbonizado y cicatrices de quema. Después aplicamos un índice que contrasta la banda azul profundo con el infrarrojo cercano. Así diferenciamos el suelo desértico de varias superficies intervenidas.

Una segunda clasificación semiautomática, basada en las bandas Green, Blue y Deep Blue, permitió delimitar polígonos continuos. Al cruzar ambos resultados, estimamos de forma preliminar 283.500 metros cuadrados, equivalentes a 28,35 hectáreas, dentro del sector estudiado. Los vertederos textiles en Alto Hospicio adquieren así una dimensión cartográfica útil para localizar focos, revisar accesos y ordenar inspecciones.

¿Qué demuestra la imagen y qué falta comprobar?
Una respuesta espectral no identifica por sí sola la composición, el volumen ni la antigüedad de cada depósito. Las zonas resaltadas tampoco representan temperaturas elevadas: corresponden a focos de alteración superficial detectados por el procesamiento. Para validar la clasificación, necesitamos inspecciones de terreno, catastros y muestreos de materiales.
La captura corresponde a una sola fecha. Por eso, permite estimar una huella visible, pero no calcular su ritmo de crecimiento. Una secuencia futura de imágenes comparables ayudaría a determinar si los residuos aumentan, permanecen o retroceden.
La observación satelital aporta una referencia medible a un problema ya reconocido judicialmente. No reemplaza el diagnóstico ambiental, pero muestra dónde los residuos interfieren con quebradas, caminos y espacios comunitarios. En un borde urbano dinámico, actualizar esa evidencia resulta clave para seguir la reparación del territorio.








































Comentarios