Agujero de ozono: recuperación lenta pero sostenida y cómo la observación satelital lo confirma desde el espacio
- proyectogeosatelit

- hace 14 horas
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Durante décadas, el agujero de ozono representó una de las señales más alarmantes del impacto humano sobre la atmósfera. Su expansión durante los años 80 y 90 motivó una respuesta global sin precedentes. Hoy, gracias a la observación satelital continua, sabemos que la capa de ozono está experimentando una recuperación paulatina pero sostenida, tal como lo ha informado la NASA y la NOAA.

La crisis del ozono salió a la luz pública en los años 80, cuando científicos detectaron un adelgazamiento acelerado de la capa sobre la Antártida. Los responsables eran los clorofluorocarbonos (CFC), compuestos ampliamente usados en aerosoles, refrigerantes y procesos industriales desde mediados del siglo XX.
La evidencia científica provocó una reacción internacional inmediata. En 1987, se firmó el Protocolo de Montreal, considerado hoy el acuerdo ambiental más exitoso de la historia. Su objetivo: eliminar la producción y el consumo de sustancias que dañan el ozono.
La decisión fue rotunda, pero requería un monitoreo riguroso. Ahí comenzó el rol protagónico de los satélites.
La mirada desde el espacio: evidencia sin ambigüedades
La recuperación de la capa de ozono no podría confirmarse sin los datos recopilados por misiones como Aura, que lleva a bordo el instrumento OMI (Ozone Monitoring Instrument) de la NASA. Estos satélites permiten medir diariamente la concentración total de ozono, el tamaño y la profundidad del agujero sobre la Antártida, la evolución química en la estratósfera y el impacto de aerosoles y eventos naturales como erupciones volcánicas.
La NOAA complementa estas mediciones con globos estratosféricos y análisis atmosféricos de alta resolución. En tanto, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) integra estos datos en sus informes periódicos, donde afirma que la capa de ozono podría regenerarse casi por completo entre 2040 y 2060, dependiendo de la región y las condiciones estratosféricas.
El consenso internacional es claro. La tendencia se mantiene al alza, aunque influenciada cada año por factores climáticos.
El poder de mirar la Tierra desde arriba
El caso del agujero de ozono recuerda algo fundamental: la tecnología satelital no solo observa el planeta; también protege la vida en él. Gracias a estas herramientas, entendimos el problema, actuamos a tiempo y hoy podemos confirmar que vamos por el camino correcto.
Valoramos este tipo de avances porque nos muestran lo que es posible cuando conectamos ciencia, política pública y tecnología geoespacial. Mirar hacia arriba, desde los satélites, nos ayudó a reparar lo que estaba fallando abajo, en nuestra atmósfera.
Y en esa intersección entre datos, territorio y cooperación global, está la clave para enfrentar los desafíos ambientales del siglo XXI.













































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