Industria espacial y conectividad global
- proyectogeosatelit

- 14 ene
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La industria espacial atraviesa una etapa de transformación acelerada. Las constelaciones de satélites en órbita baja terrestre (LEO) han dejado de ser proyectos experimentales para convertirse en plataformas operativas de gran escala. El contrato firmado entre Eutelsat y Airbus Defence and Space se inscribe precisamente en esa tendencia.
La construcción de 340 nuevos satélites permitirá reforzar la constelación OneWeb, diseñada para ofrecer conectividad de alta velocidad y baja latencia en regiones donde la infraestructura terrestre resulta limitada, inexistente o vulnerable. Áreas rurales, rutas marítimas, aviación comercial, operaciones industriales y servicios gubernamentales dependen cada vez más de este tipo de soluciones.
A diferencia de los satélites geoestacionarios tradicionales, ubicados a más de 36.000 kilómetros de la superficie terrestre, los satélites LEO operan a distancias mucho menores. Esta cercanía reduce la latencia y mejora la calidad de los servicios, un factor clave para aplicaciones críticas y para el soporte de redes de nueva generación.

Conectividad global como infraestructura crítica
El despliegue de grandes constelaciones satelitales responde a una realidad clara: la demanda de conectividad no deja de crecer. La digitalización de la economía, el auge del trabajo remoto, la automatización industrial y el uso intensivo de datos requieren redes capaces de operar de forma continua y segura.
Los satélites cumplen un rol complementario y, en muchos casos, esencial. Permiten asegurar continuidad operativa frente a fallas de redes terrestres, apoyar comunicaciones en situaciones de emergencia y extender servicios a territorios históricamente desconectados.
En este sentido, la expansión de OneWeb no solo apunta a mejorar la cobertura, sino también a fortalecer la robustez de la infraestructura global de telecomunicaciones. La redundancia que ofrecen las constelaciones LEO resulta clave para enfrentar eventos climáticos extremos, desastres naturales o interrupciones imprevistas.
Mirando hacia los próximos años
La construcción de estos satélites no solo responde a necesidades actuales. También prepara el terreno para futuras integraciones. La convergencia entre redes satelitales y terrestres, el soporte a servicios 5G y 6G, y la interoperabilidad con sistemas de observación de la Tierra abren nuevas oportunidades de desarrollo.
En un contexto donde el espacio se consolida como un dominio estratégico, decisiones como esta anticipan un escenario en el que la infraestructura orbital será tan relevante como las redes físicas que recorren continentes y océanos.













































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