Tecnología geoespacial para decisiones públicas
- proyectogeosatelit

- 2 dic 2025
- 3 Min. de lectura
En América Latina, las autoridades ambientales enfrentan crecientes desafíos vinculados a la presión urbana, la degradación de ecosistemas, el cambio climático y la necesidad de fiscalización efectiva. En este escenario, el caso de la CAR Cundinamarca destaca como una de las experiencias más avanzadas en la integración, estandarización y uso estratégico de información geoespacial.

La institución colombiana consolidó una infraestructura tecnológica que permite administrar grandes volúmenes de datos ambientales, modelos 2D y 3D, imágenes satelitales y herramientas analíticas de alto nivel, facilitando decisiones oportunas y basadas en evidencia. Su estrategia se ha convertido en un referente para otros países de la región.
Es una de las corporaciones ambientales más grandes y complejas de Colombia. Administra un territorio extenso y diverso, que incluye zonas rurales, urbanas, áreas protegidas, ecosistemas frágiles y cuencas estratégicas. Este contexto motivó la creación de un modelo de gestión digital que integrara información ambiental, hidrológica, climática, administrativa y territorial en una única plataforma interoperable.
Según el documento oficial, la visión del proyecto fue "integrar, estandarizar y organizar toda la gestión geoespacial" con el fin de apoyar procesos de monitoreo, inspección, vigilancia ambiental y análisis territorial avanzado.
El desafío: información dispersa, creciente y crítica
Antes del proyecto, la CAR enfrentaba dificultades comunes en autoridades ambientales latinoamericanas:
grandes volúmenes de datos generados por múltiples fuentes,
formatos heterogéneos que dificultaban su comparación,
necesidad de acceder a información histórica y actualizada,
demanda creciente de servicios digitales por parte de municipalidades, organismos estatales y ciudadanía,
urgencia de fortalecer la interoperabilidad y los tiempos de respuesta.
Esta combinación hacía difícil transformar los datos en conocimiento útil para decisiones estratégicas.

La solución: un ecosistema geoespacial integrado Para responder al desafío, la CAR implementó una arquitectura tecnológica basada en herramientas de la división Geoespacial de Hexagon. El documento destaca cuatro pilares principales:
- ERDAS APOLLO, administración y distribución de datos geoespaciales: Este componente permite catalogar, organizar y servir grandes cantidades de información, incluyendo modelos digitales de elevación, mapas temáticos, archivos vectoriales, imágenes satelitales, información hidrográfica y ambiental.
- M.App Enterprise, análisis geoespacial accesible para toda la institución: Permite crear aplicaciones web geoespaciales sin requerir conocimientos avanzados de programación. Esto habilitó a la CAR a desarrollar visores especializados para inspecciones, herramientas de gestión hídrica, aplicaciones para monitorear reforestación y uso del suelo, plataformas internas para análisis territorial y toma de decisiones.
- LuciadRIA, visualización avanzada en 2D, 3D y tiempo real: Despliega modelos tridimensionales, series temporales, simulaciones y capas dinámicas. La CAR utiliza esta tecnología para visualizar modelos de terreno, volúmenes de vegetación, escenarios ambientales, infraestructuras críticas, simulaciones hidrológicas y de riesgo.
- GeoCompressor, compresión sin pérdida para datos masivos: Optimiza este proceso, permitiendo almacenar, comprimir y distribuir datasets pesados con eficiencia. El informe resalta que esta herramienta permitió manejar, sin pérdida de calidad, información esencial para modelación, fiscalización y análisis multitemporal.
Estandarización e interoperabilidad: dos claves para el éxito
Uno de los mayores logros del proyecto fue la estandarización de datos y la adopción de protocolos abiertos, lo que permitió:
interoperar con municipio, ministerios y entidades nacionales,
unificar criterios técnicos dentro de la institución,
garantizar trazabilidad y calidad de la información,
reducir duplicidades en la recopilación de datos,
mejorar los tiempos de respuesta ante solicitudes internas y externas.
El resultado fue un ecosistema robusto, escalable y adaptable a nuevas necesidades institucionales.
El sistema creado por la CAR Cundinamarca evidencia que la transformación digital aplicada al medio ambiente no es un discurso, sino un proceso concreto que permite mejorar la fiscalización, la planificación y la protección de los ecosistemas.
Desde nuestra perspectiva, el caso colombiano confirma que las herramientas geoespaciales avanzadas son un pilar para construir instituciones más sólidas, territorios mejor gestionados y sociedades que confían en la evidencia para tomar decisiones.













































Comentarios