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El incendio de Valparaíso bajo la mirada satelital: así se reconstruye la huella ecológica desde las imágenes

  • Foto del escritor: proyectogeosatelit
    proyectogeosatelit
  • 12 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Los incendios forestales que afectaron la Región de Valparaíso entre febrero y marzo de 2024 dejaron una huella profunda: pérdida de vidas, destrucción de viviendas, deterioro de ecosistemas y transformaciones

visibles en el paisaje. Sin embargo, la dimensión exacta de ese impacto no puede observarse únicamente desde tierra. Las imágenes satelitales ofrecen una perspectiva completa, rigurosa y verificable de cómo se

comportó la vegetación antes, durante y después de la emergencia.



Un reciente análisis de teledetección realizado con imágenes Sentinel-2 revela patrones claros de pérdida, estrés vegetal y niveles de severidad del fuego. Este tipo de estudios se ha vuelto indispensable para elaborar planes de restauración, evaluar daños ambientales y anticipar comportamientos futuros del territorio.


Una mirada técnica para comprender un desastre


Los incendios de Valparaíso fueron rápidos, intensos y devastadores. El fuego avanzó sobre quebradas, borde urbano y zonas con cobertura vegetal diversa, generando un mosaico complejo de afectación. Para evaluar esta

heterogeneidad, el estudio utilizó fechas satelitales clave:

02 febrero 2024 (preincendio)
02 febrero 2024 (preincendio)

12 de febrero 2024 (post incendio inmediato)
12 de febrero 2024 (post incendio inmediato)

11 febrero 2025 (1 año después)
11 febrero 2025 (1 año después)

29 octubre 2025 (20 meses después)
29 octubre 2025 (20 meses después)

Este enfoque temporal permitió comparar el comportamieLas imágenes Sentinel-2, con bandas de resolución multiespectral, permitieron distinguir cambios en la estructura de la vegetación, contenido de humedad y reflectancia, elementos que varían significativamente tras el paso del fuego.


NDVI: cómo se degradó la salud vegetal


El NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) es un indicador clásico para evaluar la presencia y vigor de la vegetación. Valores altos indican vegetación sana y activa; valores bajos, estrés o pérdida.


El análisis reveló una disminución significativa del NDVI en sectores afectados, especialmente en zonas de alta densidad arbustiva y en áreas cercanas a pendientes pronunciadas. Este cambio abrupto es coherente con la pérdida total o parcial de biomasa tras el incendio.


Las áreas con menor afectación, donde el NDVI se recuperó parcialmente hacia finales de marzo, corresponden a sectores donde la vegetación herbácea comenzó a rebrotar rápidamente, un patrón característico de ciertas comunidades del clima mediterráneo chileno.


NBR y dNBR: medir la severidad desde la firma espectral


Si el NDVI permite observar la vitalidad, el NBR (Índice Normalizado de Área Quemada) y su derivado dNBR son los indicadores más utilizados para analizar incendios forestales. Ambos se construyen comparando longitudes de onda sensibles al contenido de agua y carbón, lo que permite distinguir áreas quemadas, niveles de severidad y zonas con posible regeneración temprana.



El estudio evidenció que grandes superficies presentaron dNBR altos, lo que indica severidad moderada a severa del fuego. Los sectores con mayor severidad coincidieron con áreas donde la vegetación tenía mayor continuidad y carga combustible, lo que favoreció un avance rápido y homogéneo del incendio. En contraste, zonas con interrupciones naturales —como caminos, lechos de quebradas o superficies menos vegetadas— mostraron severidad baja o nula.



Esta lectura es crucial para futuras estrategias de restauración: zonas de severidad extrema requieren intervenciones más complejas y prolongadas, mientras que áreas de baja severidad tienen mayor probabilidad de regeneración espontánea.


Mapas que revelan patrones invisibles desde tierra


Uno de los aportes más relevantes del análisis satelital es la capacidad de visualizar patrones espaciales en mapas temáticos. Estos mapas permiten identificar bordes activos del incendio, reconocer áreas donde el fuego cambió de intensidad, diferenciar tipos de vegetación afectados, priorizar zonas críticas para intervenciones postincendio y comprender la dinámica del fuego en el paisaje.


El estudio elaboró mapas multitemporales que muestran con claridad cómo el fuego avanzó por quebradas y laderas, siguiendo corredores vegetales continuos. También se detectaron áreas en que la severidad fue mayor debido a la acumulación de material combustible, lo que coincide con observaciones realizadas en terreno por autoridades locales.



Lo que la satelitalización revela sobre la recuperación


El análisis del periodo postincendio mostró indicios iniciales de recuperación en sectores con vegetación herbácea y matorral bajo. Este patrón, común en los ecosistemas mediterráneos, indica que ciertas áreas presentan resiliencia natural. Sin embargo, en zonas donde el daño fue severo, especialmente aquellas con presencia de bosques exóticos o carga combustible alta, la recuperación proyectada es más lenta.


La comparación entre marzo y enero muestra contrastes evidentes: donde antes existían áreas densamente vegetadas, hoy destacan superficies oscuras, con baja reflectancia y sin estructura fotosintética. Este contraste es esencial para cuantificar la pérdida de biomasa y estimar emisiones de carbono asociadas al evento.


¿Por qué estos estudios son esenciales para Chile?


El análisis de incendios desde el espacio cumple funciones que van mucho más allá de la descripción del daño. Permite priorizar zonas de restauración ecológica, planificar obras de mitigación ante remociones en masa posteriores al incendio, detectar sectores donde la erosión puede intensificarse, apoyar a municipalidades y organismos regionales en evaluaciones de riesgo, establecer líneas base para futuros incendios, comprender cómo responde la vegetación a eventos extremos.


En una región que cada verano enfrenta incendios recurrentes, esta información resulta indispensable para la gestión territorial.


La importancia de mirar desde arriba para actuar mejor abajo


El incendio de Valparaíso dejó cicatrices visibles y profundas, pero también abrió una oportunidad para avanzar hacia una gestión más informada y moderna del riesgo.


Los resultados obtenidos gracias a la teledetección permiten comprender dónde el fuego actuó con mayor severidad, qué sectores tienen chances de recuperación natural y cuáles requieren intervención urgente.


El análisis satelital no reemplaza el trabajo en terreno, pero lo complementa con una visión amplia, precisa y verificable. En un país donde los incendios son cada vez más frecuentes e intensos, esta tecnología se convierte en una aliada indispensable.


Desde Imagine-IT creemos que difundir este tipo de estudios es fundamental para fortalecer la cultura de prevención y la toma de decisiones basadas en evidencia.


Cuando miramos el territorio desde el espacio, entendemos mejor su fragilidad, su comportamiento y sus posibilidades de recuperación. Y con esa comprensión, estamos más preparados para protegerlo de la vegetación mediante índices espectrales reconocidos internacionalmente, como NDVI, NBR y dNBR, todos fundamentales para la identificación de áreas quemadas y la medición de su severidad.



 
 
 

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